Marlene estaba frente a una extraña
báscula que intentaba pesar sus sentimientos y sus palabras. Querría
asegurarse que estén en perfecto equilibrio. Que a cada sentimiento
sentido corresponda una palabra pronunciada. En algunas ocasiones la
balanza se inclinaba hacia las palabras, eran demasiado pesadas para
las cosas tan pequeñas. Otras veces la balanza se inclinaba hacia
los sentimientos, éstos eran intensos y las palabras que les
intentaban acompañar, expresar eran muy livianas, muy volátiles. No
es fácil restablecer el equilibrio. Siempre está al acecho el
peligro que para no desequilibrar más las cosas algunas palabras
quedan calladas y algunos sentimientos silenciados huérfanos de
palabras que les podrían expresar adecuada y precisamente. Trata de
equilibrar los sentimientos y las palabras sin callar, sin exagerar,
sin agredir.
Feliz miércoles de sentimientos y
palabras.

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