No lo podía creer, ahora haciendo
bien las cuentas, ya no podía más tener dudas. Se le fueron unos
años de su vida sin haberlos vivido. La culpa no la podía echar a
nadie porque se trataba de su vida. Su tiempo hasta ahora él lo
administraba. Demasiadas cosas dejaba para después que nunca
llegaba. Y cuando el supuesto después llegaba, solía decir que ya
era demasiado tarde. No sabía muy bien por dónde se le escapaba la
vida. ¿Será que existe un misteriosa fuga? Tenía que poner más
atención a todas sus actividades y ver aquellas que más le robaban
su tiempo y preguntarse sinceramente si valía la pena. Todos tenemos
obligaciones y deberes indiscutible que nos ocupan, en los que
gastamos nuestro tiempo. Todo lo demás es relativo y hay que
reflexionar, discernir y optar. La vida no es antes, ni después, la
vida es ahora, así que vívela.
Feliz sábado de buen vivir.

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