martes, 31 de mayo de 2016

Visitas y encuentros

Recibía muchas visitas, pero tenía la sensación que algunos solamente llegaban en su cuerpo, nunca en su espíritu. Que lo que les quedaba después de la visita era una opinión acerca del orden en la casa y sabor de lo que se les ofreció en la mesa. No quedaba casi nada de las conversaciones ni de las vivencias compartidas. Ella les abría el corazón y ellos no eran capaces ni de prestarle un mínimo de atención. Al procurar a acoger sus invitados y hacerles partícipes de sus alegrías y fracasos sentía que la visitaban de la misma manera de como se visita a un museo o una exposición. Mirando, clasificando, juzgando, pero nunca sintiendo. Por suerte no todos eran así, los otros cuando ella les abría la puerta, ellos le abrían el corazón. Cuando visitas a una persona, intenta encontrarla realmente y no solo visitar el lugar en el que vive, trabaja o se encuentra. Dale y date tiempo suficiente para hablar y escuchar. Que ninguna cosa, ninguna pantalla llame más tu atención que sus palabras, sus ojos y sus historias. Respeta el tiempo sagrado de encuentro.
Feliz martes de visita y encuentro.

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