lunes, 9 de mayo de 2016

La Presencia...

A Marcela le pasaba una cosa curiosa. A veces extrañaba muchísimo a aquella persona tan querida. Nunca decía que era su vida. Ella tenía la vida propia y nunca quiso depender de nadie. Eso si esa persona era parte de su vida. No sabía precisar bien que era lo que extrañaba tanto. Si eran sus palabras o sus silencios oportunos. Tal vez simplemente aquella tenue sombra de su presencia y la seguridad de que cuando pronunciara su nombre, no se quedará sin respuesta. Sabían estar el uno sin el otro, pero estando así, no sentían ni la soledad, ni el abandono. En la ausencia no se angustiaban ni forzaban a mantener un contacto constante. No existen sustitutos de la presencia cuando incluso estando juntos aparece la fría sensación de ausencia. No pretendía que la otra parte fuese el fiel espejo de sus gustos y deseos. Para cada uno hubo espacio y libertad. Las diferencias perfectamente cabían entre ellos. Poco pronunciaban aquella palabra que les unía, pero la vivían en cada cosa que hacían. Pudiendo estar perfectamente solos decidieron ser el uno con el otro y el uno para el otro sin esclavizar.
Feliz lunes de estar con y estar sin...

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