Tal vez no pertenecía a las personas más
organizadas. Mirando desde fuera, su vida era bastante caótica. Participaba en
mil cosas y se comprometía con otras tantas. Le resultaba un poco difícil
cumplir con todo y con todos. Hacía lo que podía lo intentaba a hacer todo
bien. Siempre vivía al borde de la tensión provocada por falta de tiempo,
empujada por una leve y constante prisa. En su vida había una cosa que todos
ignoraban, un momento innegociable, un encuentro diario que tenía con ella
misma. Este tiempo sagrado de escucharse y después de escuchar a los demás.
Solo así no confundía sus pensamientos y deseos con los de los demás, no
proyectaba en ellos sus propias angustias y necesidades. No ponía en la boca de
los demás, lo que no fue capaz de decirse a si misma. Busca tu tiempo y escúchate,
mírate, siéntete, y luego sal afuera a vivir la vida.
Feliz viernes de tiempo con uno mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario