Se sentaba Claudelina cargada de
cansancio y con el resto de la fuerza que le quedaba hacía un
recuento de las cosas que le pertenecían. Resultaba muy difícil de
decir, si eran muchas o pocas. Había unas cuantas traiciones y una
par de desengaños. Un puñado de decisiones bien tomadas y unos
desaciertos sueltos, que deambulaban por su vida. Ha vivido así como
ha sabido y como le han dejado vivir, así como le han permitido.
Muchas de las decisiones que ha tomado no le pertenecían de todo. A
estas alturas de la vida necesitaba aclararse bien que le pertenece y
a que pertenece. Solo así podrá dejar de acumular ilusiones falsas
y empezar a adquirir lo que le hace falta. No se trataba de compra
venta de cosas, sino de vivencias, sentimientos, compromisos. De vez
en cuando párate y pregúntate ¿a qué perteneces y qué te
pertenece a ti? Estás a tiempo de hacer y conseguir lo necesario.
Feliz viernes de pertenencia.

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