viernes, 20 de mayo de 2016

"Mi tiempo..."

Él pensaba que con lo que traía a la casa, todos iban a estar felices, que no les va a faltar nada. Se ausentaba como un cazador y regresaba satisfecho con su presa. Ciertamente no les faltaba nada, ni de ropa, ni de alimentos, incluso podrían darse un que otro gusto, satisfacer algunos caprichos. Lo que a ellos les faltaba era su presencia. No eran las cosas, sino la persona, su presencia y lo más valioso e irrecuperable que uno tiene – su tiempo. Algo muy difícil de conseguir, algo de lo que él no quiso desprenderse. Él siempre daba, siempre decidía lo que daba y cuando lo daba. Y ahora esperaban de él que les permita llevar lo que quieran y en la cantidad en la que deseen. Todas las cosas que daba hasta ahora tenían su precio, su valor. El compraba, pagaba, entregaba y no había drama, pero ahora le pidieron algo más que eso. Temía mucho dar algo que no podrá controlar. Aunque su cabeza se llenaba de excusas, que permitirían escabullirse una vez más de sus manos. En el fondo sabía, que ninguna de ellas era válida. Comparte con los demás cosas que ellos necesitan, pero sobre todo comparte tu tiempo, que vale más que todo lo demás. Lo único que verdaderamente te une a los demás, lo que vale igual para todos. Todos tenemos la misma cantidad de horas pero las usamos de diferentes maneras. Usa las tuyas bien.
Feliz viernes de compartir tiempo.

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