Cuando el cielo de su vida se ponía
gris con las nubes pesadas embarazadas de tantos problemas de las que
estaban a ponto caer las dificultades, ella preparaba unos soles
compartidos llamados mbeju. Eran calientes y se arrancaban a pedazos
alimentando la cercanía, la felicidad posible de cada persona que la
desea. Solo hay que atreverse y permitir arrancar unas palabras de
los pedazos de silencio que a veces nos invaden. Con las palabras se
alivia el peso que había en el aire. Solo hay que amasarlas bien con
algo de calidez atención y dulzura. Todo eso es capaz de cambiar el
pronóstico para toda la jornada y toda la vida. No te cierres en tu
mundo, ni en tus problemas, ni tus preocupaciones, ni pensamientos.
Simplemente comparte con los que están cerca. Busca el mbeju o
cualquier otro pretexto y arráncale un pedazo de cariño.
Feliz domingo de pedazos de cariño.

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