Se dice que solo aprovechamos una parte de la capacidad de nuestro
cerebro. Durante nuestra infancia, durante los primeros años de
vida, asimilamos una enorme cantidad de información sobre el mundo
que nos rodea. Luego ocurre una desaceleración, hasta que en algunos
casos nos volvemos impermeables a la información a la novedad. Algo
parecido ocurre con nuestro corazón. En los primeros años tenemos
una capacidad de amor, una confianza y una apertura a otras personas,
no somos ni fríos, ni calculadores. Con el paso del tiempo nos
volvemos desconfiados e indiferentes. Tal vez tenemos razones de
sobra para ser así, pero desaprovechamos toda la capacidad que
tenemos para amar. Nos cerramos en nosotros mismos y con frecuencia
hasta tenemos serios problemas con amarnos y aceptarnos. Tratemos de
usar toda la capacidad que tenemos para conocer y amar, pero
empecemos por conocernos y amarnos a nosotros mismos.
Feliz jueves de amor y conocimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario