sábado, 10 de septiembre de 2016

Estar con y para...

En sus días buenos les cuidaba, hacía todo lo posible para que no les faltara nada. En sus días malos ellos para él como que no existían. No era fácil lidiar con sus cambios bruscos de su estado de ánimo, pero tenían que aprender hacerlo para mantenerse unidos y no malinterpretar lo que estaba sucediendo. Casi siempre pasa así, los momentos buenos nos abren a los demás, hacen más amplia nuestra mirada, invitan a otros a participar en nuestra vida. Los momentos malos nos detienen, encierran, encogen. Provocan aislamiento y miradas hacia dentro, sintiéndonos vulnerables y sintiendo peligro en todas partes. En un mundo cada vez más polarizado, en dónde tan difícil es encontrar el equilibrio la gente sube al columpio de los sentimientos con mucha facilidad. No tiene que ser enseguida signo de algún trastorno bipolar, sino un reflejo y consecuencia de todo lo que nos rodea. Trata de tener algo de paciencia aunque no es fácil tenerla. Acompaña a los que amas en sus duelos, sus luchas internas, en sus noches y sus días. Cuando te miran y hablan, pero también cuando se callan y huyen con la mirada. A veces no se puede hacer más que estar con y estar para.

Feliz sábado de estar con y para.

No hay comentarios:

Publicar un comentario