martes, 13 de septiembre de 2016

La fuerza

No podían caer lejos de aquí aquellas lágrimas de ausencia. No, no era ausencia de personas, aunque a varias ha extrañado mucho y esperaba encontrar pronto, era ausencia de la fuerza. Sus lágrimas marcaban la distancia de aquella fuerza que se le había ido. Necesitaba urgentemente encontrarla, no era cualquier fuerza, sino una de aquellas que alcanzan hasta el final. Es que últimamente frente a las dificultades no podía, no sabía y sentía que se estaba desesperando. Al no ver por dónde, esperaba una fuerza que la pueda empujar en dirección correcta, pero esa fuerza todavía no ha llegado. No es suficiente que le empuje, la inercia no soluciona los problemas. Es necesario que la fuerza la acompañe, haga sus pasos más seguros y se vuelva un paño de lágrimas, que si ya le toque caer que sean de emoción de presencia y no del vacío de la ausencia.

Feliz martes de fuerza que acompaña.

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