Se le escaparon unos cuantos sueños
desobedientes. Tal vez porque se sentían incómodos o porque ya no
cabían en un espacio reducido de su espíritu. No eran de estos
sueños pequeños que se pueden satisfacer con un sencillo gesto o
una sola decisión. Eran de los grandes que les gusta ser soñados
entre varios, por lo menos en pareja, pero si es posible también en
el grupo. Estos sueños que invitan a cambiar el mundo, no unos
sueños imposibles, desubicados, inmaduros. Unos sueños provocados
por la injusticia, por la falta de amor o de una buena comunicación.
Cuando la distancia se vuelve fría y huela al olvido. Soñados
juntos se hacen más grandes y también más posibles. Si todos los
que los aceptan como suyos y hacen un paso hacía el cumplimiento la
suma de los pasos se vuelve un salto. Nunca dejes de soñar y haz que
tus sueños lleguen a muchos y que puedan soñar juntos.
Feliz lunes de sueños compartidos.

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