Le gustaba comprar. No podía pasar indiferente frente a los
escaparates que le gritaban sus coloridas ofertas. A veces sentía
frustración al ver como se vaciaba su billetera y su corazón. Le
decían en los comerciales que necesita para cambiar su vida, y a
veces sentía que todo lo que obtenía era a cambio de su vida. Tanto
afán en conseguir cosas, pagar las cuotas que no quedaba tiempo para
disfrutar de lo que compraba, ni de los que la rodeaban. Tampoco era
raro que se mezclaran sentimientos de culpa bastante contradictorios,
por un lado se sentía culpable que no podía comprar una cosa, por
otro lado se preguntaba para que necesitaba las que ya ha comprado.
Siempre ocurría una cosa extraña, durante los paseos por el parque
o el bosque sola o en compañía de las personas queridas, sentía
que eso era lo que realmente necesitaba y que no costaba nada. No le
gritaban aquí los escaparates, ni los anuncios, solo flores y
plantas, arboles y pájaros. Sin lugar de dudas necesitamos algunas
cosas, pero sobre todo necesitamos de personas y ellas de nosotros.
Aléjate de los escaparates y acércate a tu gente.
Feliz miércoles sin compras y con presencia.

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