El sol cada día mueve y ordena las sombras de cada cosa, dejando
a relucir los colores no vistos en la penumbra. Lo hace despacio en
su recorrido. No es violento pero si es constante, para ver el cambio
lo que se necesita es lago de paciencia, simplemente esperar. Nos
devuelve la esperanza que a veces se está nublando bastante y por
largos periodos. Sabemos por experiencia y por la sabiduría popular
que aparece después de cada tormenta, que aunque uno duerma no deja
de amanecer. El sol no es el único que siempre aparece, también
aparecen las soluciones, las salidas de las situaciones difíciles,
las alegrías pequeñas y grandes que poco a poco empiezan a relucir,
cambiando totalmente el paisaje de nuestras vidas. Seamos atentos y
esperemos para ver como todo puede cambiar con una nueva luz, con una
luz diferente.
Feliz miércoles de nueva mirada.

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