viernes, 9 de septiembre de 2016

Decir para que se sepa

No le ha dicho nunca, sin embargo esperaba que él lo supiera. Él sentía que ella está tensa y algo espera. En cada una de sus miradas hubo una semilla de reclamo y de reproche que todavía no ha brotado en una discusión. Era tan fácil desinflar la tensión existente entre ellos, pero el orgullo lo congelaba y endurecía todo. Gastaban más energías en fortificar sus posiciones llenos de angustiosa espera, que sueltos libremente dar un paso para el encuentro, la comunicación. Siempre fue más fácil echar la culpa que reconocer la parte de responsabilidad que tiene cada uno. Más celebramos la tensión y el conflicto que se avecina, que la comunicación, la paz y en entendimiento. Habla cuando quieres que se sepa y no esperes que lo adivinen. Escucha respeta y toma en serio cuando te hablan porque te facilitan la vida y no te ponen en el difícil papel de adivino.

Feliz viernes de decir lo que se quiere que se sepa.

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