No le ha dicho nunca, sin embargo esperaba que él lo supiera. Él
sentía que ella está tensa y algo espera. En cada una de sus
miradas hubo una semilla de reclamo y de reproche que todavía no ha
brotado en una discusión. Era tan fácil desinflar la tensión
existente entre ellos, pero el orgullo lo congelaba y endurecía
todo. Gastaban más energías en fortificar sus posiciones llenos de
angustiosa espera, que sueltos libremente dar un paso para el
encuentro, la comunicación. Siempre fue más fácil echar la culpa
que reconocer la parte de responsabilidad que tiene cada uno. Más
celebramos la tensión y el conflicto que se avecina, que la
comunicación, la paz y en entendimiento. Habla cuando quieres que se
sepa y no esperes que lo adivinen. Escucha respeta y toma en serio
cuando te hablan porque te facilitan la vida y no te ponen en el
difícil papel de adivino.
Feliz viernes de decir lo que se quiere que se sepa.

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