Cada mañana al levantarse se bañaba intentando lavar los restos
de ayer pegados a su piel. Los domingos su baño duraba doble del
tiempo, porque intentaba lavar toda la semana. Es que quería empezar
cada día y cada semana totalmente renovada fresca y limpia no
contaminada con las manchas de ayer. Fue un ritual muy simbólico
pero lleno de verdad y esperanza. Cada y es nuevo, cada situación
vivencia, experiencia, problema, pueden ser vistos y enfrentados de
una nueva manera diferente que ayer. El calendario marca no solo
cambio de fecha, sino también posible cambio de actitud. Eso
solamente depende de nosotros. Lo vivido queda como una experiencia
valiosa que debería estimularnos no frenar. Todo lo que nos espera
no tiene por qué ser peor, más difícil o más pesado. La única
seguridad que tenemos y que siempre nos debería acompañar es que lo
que nos espera siempre será nuevo y nos podrá sorprender
positivamente, haciéndonos felices de una nueva manera.
Feliz domingo de novedad sin miedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario