Le gustaba mezclar sabores a la hora de preparar sus alimentos.
Tenía una envidiable habilidad de dar con el punto exacto para que
se pueda disfrutar de todo y que ninguna cosa se sature, imponiendo
sus sabor por encima de otras. Todo estaba en perfecta armonía. Uno
al probar sus platos se sentía invitado a ir explorando todas las
posibilidades escondidas, todos los variantes posibles, que sus obras
de arte culinario anunciaban. Esta misma habilidad trataba de
extender a su propia vida. Trataba no saturarse, no presionar
demasiado imponiendo un único modo de ver y sentir. Manteniendo un
sano equilibrio y armonía se abría a todos las posibilidades que
cada mañana sutilmente anunciaba con luminosa y calurosa novedad y
frescor de primavera.
Feliz miércoles de sutileza.
Feliz Día de la Primavera y de la Juventud en el sur.

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