A sus días soleados vinieron unos cuantos nubarrones de la
desesperación. Parecía que todo lo que intentaba levantar se caía
de nuevo, todo lo que intentaba a decir de corazón para los que la
rodeaban carecía de importancia. Y a pesar de los pesar seguía
diciendo lo que pensaba y lo que sentía, porque no quería quedarse
cerrada en un caparazón de silencio e incomunicación, que solo
pueden atravesar los mensajes de Whatsapp. Cuando no te escuchan
corres el peligro de que tú también te dejes de escuchar, que solo
recibas lo que viene de afuera y nunca dejes de salir de lo que
tienes dentro. Todos necesitamos de recibir algo, pero al mismo
tiempo podemos ofrecer algo. Una de las dificultades que tenemos es
valorar lo que tenemos y convencernos que merece la pena compartir
eso, que para alguien puede ser importante. Deja que las cosas fluyan
que puedas enriquecer y ser enriquecido.
Feliz de importancia.

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