No tenía tiempo, y no era una
excepción, porque al tiempo nadie lo tiene. Nadie lo puede atrapar,
domesticar, apoderarse de él. Lo único que se puede hacer con él
es sumergirse como en el agua y flotar corrigiendo el rumbo para
poder llegar a donde queremos llegar. No tiene sentido ponerle
resistencia y angustiarse que ya pasó tanto y nosotros no hicimos
nada. No importa el agua de ayer que ya ha fluido, la que importa es
la de hoy. Solo ahora te puedes sumergir en tu tiempo y no seguir
permaneciendo en la orilla. Como el agua en el río no volverá a
fluir frente a tus ojos, así no volverá ningún instante de tu
pasado. Los recuerdos sirven como un punto de partida también como
el lastre que nos da peso pero que se suelta para poder ganar
ligereza y velocidad. En vez de quejarse, desesperarse y enojarse con
el tiempo que pasa hazte amigo de él y déjate llevar a encuentro de
lo nuevo que te espera.
Feliz jueves de buen tiempo.

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