jueves, 1 de septiembre de 2016

El tiempo que pasa

No tenía tiempo, y no era una excepción, porque al tiempo nadie lo tiene. Nadie lo puede atrapar, domesticar, apoderarse de él. Lo único que se puede hacer con él es sumergirse como en el agua y flotar corrigiendo el rumbo para poder llegar a donde queremos llegar. No tiene sentido ponerle resistencia y angustiarse que ya pasó tanto y nosotros no hicimos nada. No importa el agua de ayer que ya ha fluido, la que importa es la de hoy. Solo ahora te puedes sumergir en tu tiempo y no seguir permaneciendo en la orilla. Como el agua en el río no volverá a fluir frente a tus ojos, así no volverá ningún instante de tu pasado. Los recuerdos sirven como un punto de partida también como el lastre que nos da peso pero que se suelta para poder ganar ligereza y velocidad. En vez de quejarse, desesperarse y enojarse con el tiempo que pasa hazte amigo de él y déjate llevar a encuentro de lo nuevo que te espera.
Feliz jueves de buen tiempo.

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