Le resultaba tan difícil dedicar su tiempo a una sola persona, a
una sola cosa a la vez. Con su teléfono en la mano, se conectaba con
decenas de personas, menos con la que tenía a su lado. Participaba
en muchos grupos, pertenecía a otros más, pero se tenía la
impresión de que no pertenecía a la familia con la que vivía y
compartía el mismo techo, la misma mesa. Sus conversaciones se
cortaban a la mitad, sus miradas eran fugaces, más pendientes de una
pantalla que de los ojos de la persona que tenía en frente. Así
como saltaba de conversación en conversación chateando con varias
personas a la vez, así saltaba de sentimiento a sentimiento, nada
duraba más que un instante. Nada superaba el superficial flujo de
palabras que iban y venían como una pelota que rebota pero no
penetra, no llega al fondo. Trata de concentrarte más en el lugar en
donde estás y con quienes estás porque lo que es aquí y ahora es
de verdad. Las personas con las que te conectas forman parte de tu
mundo pero no son todo tu mundo.
Feliz viernes de atención a los que están cerca.

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