Tan preocupada en la persecución de tantas cosas que le hacho
creer que le hacían falta totalmente ha olvidado las que si tenía y
desde hace tiempo. Se hacía ausente persiguiendo sombras sin ver los
objetos reales. Las sombras y las modas cambian cada rato y eso la
hacía eternamente insatisfecha. Mientras perseguimos lo que tantas
veces es muy superficial, dejamos en el olvido y en el descuido.
Tenemos la remota idea que todo está ahí, que está asegurado,
hasta que está en orden, pero no le damos el lugar que se merece y
sobre todo no le sacamos el jugo el sabor que tiene escondido.
Alguien muy sabio dijo una vez que “la única diferencia entre los
niños y los adultos es el precio de los juguetes”. No se equivocó
solo que en el caso de los adultos llega todavía más lejos, son
capaces de tratar a otras personas como juguetes, usarlas, abusar de
ellas, lo que los niños nunca hacen si no aprenden de nosotros. Deja
de perseguir por un momento las sombras de lo que no tienes y mira la
riqueza escondida de lo que tienes disfruta de ello y se
agradecida/o.
Feliz lunes de aprecio.

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