sábado, 24 de marzo de 2018

¿Cuánto cabe en un extrañar?

Es sorprendente hasta qué punto se puede extrañar y cuanto cabe en un extrañar profundo. Se extraña lo que siempre se ha querido. Es obvio que se extraña a personas y encuentros. Lugares y momentos. Se extrañan paisajes aromas sabores y colores. Lo más extraño que a veces hasta se extrañan cosas que antes se criticaba, no soportaba. Es que todas ellas forman parte de la realidad que se ha vivido, de las experiencias que se ha tenido. Eso me pasa con México y con Paraguay. Sé que no todo fue perfecto, mucho fue mejorable, pero todo ayuda en un crecimiento un aprendizaje que nunca se termina. A veces el orgullo la soberbia a uno le hace una mala jugada. El tiempo suele volverse en el mejor maestro que enseña con paciencia y sin prisas. Mientras más avanzamos en el camino, más se nos aclaran los sentidos, los sentimientos, las razones, aparece cada vez más claramente el hilo conductor de todo el proceso que nos transforma y enriquece siempre y cuando nos dejamos a educar por la vida con sus experiencias y por la gente encontrada. En ese extrañar de cada día también hay mucho aprendizaje. Se aprende a valorar. Sé que solo es el principio, que habrá mucho más.

Feliz sábado de añoranza.

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