Ni sabe cuándo pero algunas cosas se
habían muerto en ella. Le echaba la culpa a su edad, pero la edad
nada que tenía que ver con esas “muertes”. Tampoco tenía
problemas con la salud así que ni a ella pudo echar la culpa. El
problema tenía mucho que ver con ciertas experiencias que ha tenido
y su poca resistencia al fracaso y miedo de hacer el ridículo. Esa
fue la principal causa por la que no alimentaba algunas cosas que
antes tenían mucho valor para ella, éstas con el tiempo se
debilitaban y se morían. Por suerte se morían solamente por fuera,
dentro siempre quedaba alguna raíz, alguna semilla que le iba a
ayudar rebrotar de nuevo si quiera hacer el esfuerzo de intentar una
vez más. Estos son los buenos días que nos permiten ver que se ha
muerto un poco en nosotros y revivirlo con amor y cuidado.
Feliz Viernes Santo de revivir las
cosas.

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