Tenía que andar con mucho cuidado atenta a que por
un descuido no se le escapen los monstruos. Desde hace mucho tiempo la estaban
persiguiendo muy astutos clavándole sus aguijones ponzoñosos. Su veneno no
mataba al instante era de lenta liberación y larga duración. Iba deshaciendo y
bloqueando todas las cosas que significaban vida, creatividad. Clavaban en su
corriente sanguínea los “no puedo” venenosos, paralizantes y altamente
contagiosos. Que se unen a los “no vale la pena” e infectan todo. Uno no se puede
confiar demasiado pensando que tiene todo bajo control. Siempre algún monstruo
se puede escapar y hacer estragos en nuestra vida. Espantar a todos los sueños
y proyectos. Esté alerta, no los dejes andar libres por tu vida.
Feliz miércoles de encerrar a los monstruos.

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