Tenía una confianza muy desarrollada,
pero mal dirigida. Confiaba más todavía estaba seguro que todos los
males posibles van a suceder, porque en su vida siempre ha sido así.
Los males siempre llegaban puntualmente a su encuentro. Las cosas
buenas han llegado algo retrasadas cuando ella ya atendía las malas
que han llegado antes. No lograba dirigir su confianza hacia las
cosas buenas. Ellas también tenían el mismo horario y el mismo
camino para llegar a su vida pero ella no les prestaba la misma
atención que a las malas por eso parecían inexistentes o
retrasadas. Nadie está condenado a vivir solo cosas malas por alguna
razón inexplicable. Es curioso que seamos tan seguros que lo malo
siempre sucede y lo bueno es casi imposible o inalcanzable. Dirige tu
confianza a las cosas buenas que hay en la vida y veras que llegaran
a ti.
Feliz martes de confianza bien dirigida.

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