Siempre se ha cuidado. Sabía que es más fácil
prevenir que curar. Se cuidaba y hacía todo lo posible para no entrar en
contacto directo con los virus y bacterias. Eso de no entrar en contacto era un
propósito exagerado, sabía que era imposible conseguir eso, que el mundo no es
estéril. Se trataba más bien hacer todo lo posible para que el contacto con
estos microorganismos no la afecte. Su sistema inmunológico funcionaba a
perfección. Así que no entendía como se había contagiado con la sospecha. Ésta
estaba invadiendo todo su cuerpo. Afectaba su vista. Empezaba ver cosas
sospechosas, miradas sospechosas y gestos sospechosos. También afectaba
seriamente su audición. Escuchaba conversaciones, palabras, y risas
sospechosas. Lo mismos pasaba con otros sentidos. Hasta la comida tenía un
sabor sospechoso. Nadie nos puede inmunizar de las sospechas, algunas veces
pueden ser justificadas, pero tenemos que tener cuidado que no nos provoquen
una septicemia. La infección generalizada por una toxina de sospecha que
envenena y destruye toda la convivencia todas las relaciones.
Feliz viernes cuidado con la sospecha.

No hay comentarios:
Publicar un comentario