Se cumple un año desde que hice las maletas y dejé
la Parroquia Virgen de Fátima en General Resquín en Paraguay. Ya en aquel
momento sabía que no podré empacar a todo, que habrá cosas que tendré que
dejar. Solo iba a llevar lo más necesario, lo indispensable. A un año de
distancia me estoy dando cuenta que llevé mucho más de lo que cabía en las
maletas y también dejé mucho más que un poco de ropa usa uno libros o discos
con música. Lleve sonrisas y voces miradas y abrazos lágrimas y emociones,
paisajes, amaneceres y puestas del sol, baches del camino y las alegrías de los
encuentros y fiestas. Las lágrimas de tristeza cuando alguien se nos iba o de
alegría cuando alguien llegaba. Inolvidables sueños de festival y la felicidad
de velo convertido en realidad. Las mañanas en la radio y el sabor de mate y
terere compartidos. Tantas preguntas sin respuesta ilusiones de los que
empezaban y tristeza de los que terminaban. Dejé sueños soñados, corazones
sensibles, ganas de hacer tantas cosas y construir más unidad soñando con un
mundo diferente. Dejé un hermoso recorrido con mucha gente. También dejé cosas
que no me gustaría dejar, errores cometidos, respuestas fallidas, mala
atención, cara de argel o triste jeje. Decían algunos que me tenían miedo. Son
estas y otras las cosas que no me gustaría dejar jamás. Quédense con lo bueno y
permítanme seguir esta historia. El mismo día se cumplen 24 años desde mi
ordenación. Gracias a todos que me acompañan en mi camino directamente en
diferentes partes del mundo o a través de estos textos. Tengo la dicha de unir
en mi vida a Polonia España México Irlanda y Paraguay. Gracias por ayudarme
crecer y enseñar tantas cosas. Un abrazo, mi cariño y amistad.
Feliz lunes de aniversarios compartidos.

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