Algunos decían que no hablaba mucho,
puede ser que era cierto. Sabía administrar bien sus palabras y sus
silencios. Sin tantas palabras se comunicaba muy bien. Distinguía
entre el idioma y el lenguaje y para ella el lenguaje era mucho más
que palabras de un idioma. Eran sus gestos, sonrisas actitudes. Sabía
que con ellos podía comunicarse más allá de las palabras,
fronteras de un idioma de una cultura, siempre atenta a posibles
cambios variantes e interpretaciones. Atenta observadora pudo ver que
nuestro cuerpo habla mucho antes de pronunciar las primeras palabras
de una conversación, que a veces puede haber una distancia entre lo
que tratan de decir nuestras palabras y lo que delata, e incluso
grita nuestro cuerpo. Por eso tan importante para ella era el
espíritu con el que decimos y hacemos ciertas cosas, del en gran
parte depende el éxito o el fracaso de nuestros intentos. Sé
cuidadosa/o con lo que dice tu cuerpo, para que no contradiga a tus
palabras.
Feliz domingo de lenguaje.
Feliz domingo de Pentecostés.

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