miércoles, 30 de mayo de 2018

Las sonrisas y la paciencia

Muchos se burlaban de él. Se ha ganado el mote de “tonto del pueblo”. Él no se lo tomaba a pecho aunque a veces le dolía el corazón. Le dolía que no le tenían paciencia porque las cosas le salían más despacio que al resto de la gente. Se pasaba los días enteros caminando por el pueblo recogiendo las sonrisas perdidas, y las esperanzas rotas. Las hacía suyas por eso para toda la gente que se cruzaba con él tenía una sonrisa. Algunos decía que una sonrisa tonta, y es cierto que no todas le venían bien porque no eran de su talla es que sus verdaderos dueños las han abandonado y él solo las recogía adoptaba y cuidaba para que no desaparezcan. Las esperanzas rotas las pegaba a sus historias dándole tantas vueltas que todo el desanimo se cansaba y las historias por muy complicadas que sean podrían a tener un buen fin. Lo que pasa que la gente no tiene suficiente paciencia para escuchar el fin de la historia. No permitas que tus sonrisas se pierdan o desaparezcan, date tiempo para llegar a conocer el fin de cada historia, cada proceso en tu vida.

Feliz miércoles de paciencia.

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