Durante años de práctica ha llevado a la perfección
el arte de esquivar. No se trataba de ocular la verdad ni mucho menos a mentir,
sino no decir todo, no abrir todas las puertas de su corazón y de sus
pensamientos, porque mucho ya la han lastimado cundo aun lo hacía. Solo había
un lugar un momento cada día en el que todas sus defensas toda su prudencia se
iba por los suelos rompiéndose en mil pedazos o tal vez en mil lágrimas. No
aguantaba su cita diaria con el espejo. No la mañanera sino la nocturna, después
de hacer todo el día las piruetas, esquivando las respuestas ocultando los
sentimientos se quedaba impotente e indefensa. No podía decirse a sí misma lo
que decía a los demás y creer que es cierto. Aunque tenía la conciencia
tranquila sabiendo que no les ha mentido, era consciente que ocultaba más de lo
que decía. Sé prudente en lo que dices, sé sincera/o solamente con quien se lo
merece, pero ten cuidado de no ir ocultando todo creando una red de medias
verdades y enfrentándose a la realidad en soledad frente al espejo.
Feliz martes con paz frente al espejo.

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