No se sentía como una princesa en una
torre de un castillo que esperaba al príncipe que la libere para
vivir feliz para siempre. Sabía que de esa situación tenía que
salir sola. No era una torre del castillo en el que estaba encerrada
sino su mundo y los muros que empezó a construir a su alrededor para
protegerse. Algo que siendo importante al principio puede llegar a
ser peligroso con el tiempo esclavizando al quien debería proteger.
No se desesperaba como tantas veces en su vida, porque eso solo podía
agravar la situación. Miraba a su alrededor y veía lo que está
cerca en que se puede apoyar que no le sirve y que puede ser muy
útil. Luego miraba arriba y veía que siempre le quedaba un pedazo
del cielo. Mientras hay cielo por encima de nuestras cabezas podemos
volar. No te desesperes mira arriba y sonríe a las nubes y al sol.
Tienes un pedazo del universo a tu disposición y eso no es poco.
Feliz miércoles de mirar arriba.

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