Trataba de saborear más sus palabras
porque sentía que por las prisas estaba perdiendo el sentido de
gusto. Sospechaba que entre muchas que decía se le colaban algunas
bastante amargas que podían afectar el sabor de toda la
conversación. Es que con palabras pasa lo que los ingredientes, los
condimentos de una comida. El sabor final depende en gran medida de
las proporciones, de cómo empleamos a cada uno de los ingredientes.
Tal vez hay que revisar la proporción de las palabras, porque
inconscientemente se nos puede derramar demasiada amargura, tensión
o incluso una artificial dulzura, todo eso distorsionando lo que
queremos decir y como lo queremos decir. Revisa bien el sabor de lo
que dices para decirlo mejor y dar buen sabor a la vida a las
relaciones y comunicaciones.
Feliz jueves de saborear palabras.
Felicidades a las Madres Mexicanas en su Día.

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