Anastasia
tenía tanto miedo de estar sola, que sin dejar que las heridas que
le dejó una relación se cicatricen ya buscaba desesperada otra. De
tanto sufrir ya no distinguía el amor de maltrato, la mentira de la
verdad, la sinceridad de juego de apariencias. Quería estar con
alguien, quería estar cerca de alguien. Todo menos estar sola, estar
consigo misma. Una caricia la llevaba al cielo, hacía olvidar todo.
Otra vez por un rato ella era la princesa del cuento. Luego los
gritos y golpes la bajaban a la tierra convirtiéndola en la
sirvienta. Le decían “Inútil”. Casi lo aceptaba como su otro
nombre. Hasta que se paró en seco y se miró su sombra encogida y se
dijo a si misma “inútil es mendigar lo que uno no tiene ni da. En
sus oídos resonó la vieja enseñanza, el antiguo mandamiento:”Ama
a tu prójimo como a ti mismo”. Así que aprende a decir “Me
quiero - me amo, antes de decir te quiero – te amo”. Si no nos
amamos nadie nos va a dar el amor que no tenemos. Amor se da, se
vive, se construye. Nadie te lo trae hecho.
Feliz
Viernes de Amor hacia dentro de nosotros mismos.
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