Andrea
lleno su mundo de sonrisas y cariño, lo que no quiere decir, que los
problemas nunca la visitaban. A veces venían los problemas grandes,
los viejos conocidos, venían solos o acompañados de sus hijos los
problemas pequeños y nuevos. Como Andrea los recibía con sonrisas
muy amablemente. No querían abusar de su hospitalidad y se iban
medio confundidos y sorprendidos, acostumbrados a ser recibidos con
espinas de quejas y telarañas de reproches los que una vez entrados
les impide salir. Somos nosotros los responsables de enfrentar a los
problemas, detenerlos para solucionar, dejar ir o aferrarnos a ellos.
Saber recibir es parte de éxito, parte de solución.
Feliz
Miércoles de Buen Recibimiento.
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