Noelia
tenía miedo de pensar mas todavía tenía miedo de decir: “No me
gusta”, “No me importa”. No quería que la tachen de
insensible. Ella siempre ayudaba, con ella siempre podían contar.
Ella daba, hacía, conseguía, prestaba. En el camino de la vida se
iba desgastando más de la cuenta sin que nadie se preocupe por ella.
Siempre fue ella que tenía que preocuparse por todos. Y cuando ya
estaba recayendo y no podía más, empezaban los reclamos,
acusaciones. Eso dolía mucho. A ella, que siempre ayudaba a los
demás, nadie quiso ayudar. Sobrepasó la delgada linea entre ayuda y
abuso. No solo ayudaba, permitía que se aprovechen de ella. Nos supo
ser selectiva. Antes de cuidar a otros tenemos que cuidarnos a
nosotros mismos. El fuego que no se alimenta se apaga, extingue.
Feliz
sábado de descanso.
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