martes, 15 de octubre de 2013

Mirar de frente

Ella ya se harto no pudo más. Sus mentiras eran demasiado mentirosas y sus engaños demasiado engañosos. Ni intentaba ocultar lo que ella hace tiempo presentía. Se sacrificó mucho se hacía sorda y ciega intentando salvar lo que ya no existía. No pudo dejar de sentir. Eso era demasiado. Le quedaba mucha vida por vivir como mujer entera y no como un mueble de su casa, siempre callada, siempre doblada mirando su sombra. Perdió el miedo a la soledad, pues casi siempre el no estaba. Ni tuvo miedo de ser pobre, hace mucho tuvo que aprender ingeniarse para sobrevivir y llevar la casa adelante. A él no le importaba ni preguntaba lo que faltaba en el hogar. Saliendo afuera pudo respirar. Ser libre y mirar la vida de frente y no con la cabeza agachada a nadie le puede hacer daño.

Feliz Martes de miradas de frente a la vida

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