Su
suerte andaba armada. Llevaba un par de catapultas, por eso la
llamaban mala. No le gustaba este adjetivo. Es cierto que muchas
veces, usaba las catapultas para echar la culpa a alguien. Disparaba
acusaciones y quejas, pero ya se cansó de ser la Mala Suerte.
Pensando lo bien vio, que no necesita cambiar mucho, que incluso
puede usar las mismas armas, pero esta vez para disparar sonrisas y
piropos. Así con un simple hecho de cambiar la munición de Mala se
convirtió en Buena Suerte.
Feliz
Sábado de Buena Suerte
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