sábado, 12 de octubre de 2013

Caminando silencios

María cuando se quedaba sola en casa sentía que los vacíos de su corazón retumbaban en la soledad. Era insoportable para ella encontrarse consigo misma. Por eso desesperada buscaba mil entretenimientos, se rodeaba de ruidos. Todo para callar aquella voz. Si la hubiera escuchado sin ninguna resistencia hubiera encontrado el remedio para muchos de sus males. Callándola empeoraba las cosas. María todavía no encontró el placer de hacer caminatas al amanecer. Escuchando la voz del mundo que despierta, de su corazón que marca el ritmo de su vida, de su respiración y sus pasos. Caminar sin prisa es encontrarse con uno mismo y con el universo.

Feliz Sábado de Encuentros adentro y afuera

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