Arturo
ya no habitaba dentro de si mismo. Lo descubrió una mañana de
domingo, cuando no supo su cuerpo, quien le decía que tiene que
levantarse. No pudo encontrar la respuesta. No se levantó este día
y muchos más que lo seguían. Mirando alrededor, cuando encontraba
fuerzas para concentrarse, veía pedazos de lo que fue. Todos
sueltos, rotos, revueltos sin sentido. El letargo ocupaba cada vez
más espacio y la lucidez se desprendía a jirones. Solo las personas
que lo amaban podían a gritos y silencios de cariño, hacerle
regresar de su larga ausencia a su cuerpo. El amor no pregunta, no
busca los motivos, solo da respuestas, cuando son necesarias. Se
adelanta un paso y se vuelve almohada o red de salvavidas, para
detenerte y proteger, cuando te caigas o hagas un salto al vacío.
Feliz
Domingo de Respuestas de Amor
No hay comentarios:
Publicar un comentario