Carolina
pensaba, que amarlo a él, era su destino. Parecía perfecto, tan
diferente a otros... El tiempo demostró, que solo era eso, que él
parecía... le dolía tanto cuando se dio cuenta, que él más que
amar jugaba. Ella aferrada a él se dejaba lastimar. Solo a su lado
se sentía feliz. En él proyectaba sus carencias. Quería ver en él
lo que a ella le faltaba. El miedo a la soledad por un tiempo sirvió
como anestesia a malos tratos. Su amor más que amor era una
peligrosa dependencia, en la cual ella estaba desapareciendo. Por
miedo a perderle ya no expresaba sus sueños, deseos, proyectos.
Carolina olvidaba un pequeño detalle: quien no sabe ser feliz sólo,
tampoco será feliz acompañado. El amor no consiste en compartir
carencias y buscar en él otro, o en la otra, lo que a nosotros nos
falta. El amor es darse uno mismo, compartiendo todo, incluida la
felicidad. Para poder repetir frente a la persona amada lo que dice
un poeta: “Te amo con todos los que soy incluyéndome a mi mismo”.
Feliz
Miércoles de la Riqueza de Amar y Compartir
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