Todo
lo que le pasaba a Rafael, él guardaba dentro. Era fuerte y no
quería, que lo tachen de débil o exagerado. Para él, compartir los
problemas era sinónimo de fracaso. Y de buscar ayuda, cuando los
problemas lo superaban, ni hablar. Aunque no quería, tenía que
reconocer, que estaban apareciendo dolores, que nuca había antes y
que le dolían partes de cuerpo cuya existencia ignoraba. Tenía que
pronunciar por primera vez en su vida la palabra - estrés. Uno de
sus amigos con mucha delicadeza y enorme dosis de tacto, haciéndose
el desentendido y echando sus comentarios al aire, le ayudo a Rafael
observar a su cuerpo, empezar a relajarse con largos paseos,
desconectándose de su trabajo y de su teléfono. Incluso busco
orientación para aprender respirar y relajar su cuerpo maltratado
con tantas tensiones acumuladas por años. Todo eso sin tomar ni una
pastilla, pues hay mejores métodos.
Feliz
Jueves de búsqueda de un tiempo realmente libre.
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