martes, 8 de octubre de 2013

Corsé

A Rosario los suspiros la acompañaban en todas las partes. Se hizo famosa por ellos entre sus amigos. Fuera de la casa se sentía libre de suspirar hasta el fondo de su alma. En la casa no podía, cuando se le escapaba un suspiro, enseguida la interrogaban o fumigaban con a mirada. Cada chispa de sentimientos la apagaban antes de que pudo brillar. Los Padres la amaban, pero no eran capaces de amarla con un amor que libera, su amor la esclavizaba y controlaba, según ellos todo para protegerla. Sus suspiros eran como saltos hacia la libertad, como intentos de liberarse del corsé de la sobre-protección. Amar no puede esclavizar.
Feliz Martes para Tod@s

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