A
Rosario los suspiros la acompañaban en todas las partes. Se hizo
famosa por ellos entre sus amigos. Fuera de la casa se sentía libre
de suspirar hasta el fondo de su alma. En la casa no podía, cuando
se le escapaba un suspiro, enseguida la interrogaban o fumigaban con
a mirada. Cada chispa de sentimientos la apagaban antes de que pudo
brillar. Los Padres la amaban, pero no eran capaces de amarla con un
amor que libera, su amor la esclavizaba y controlaba, según ellos
todo para protegerla. Sus suspiros eran como saltos hacia la
libertad, como intentos de liberarse del corsé de la
sobre-protección. Amar no puede esclavizar.
Feliz
Martes para Tod@s
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