Le costaba tanto abrirse. El temor de que se le pueda escapar lo
poco que tiene, si se abre un poco, no le permitía ser abierto.
Desde que era niño le inculcaron, que afuera hay mucho peligro, que
si alguien tiene acceso a los que hay dentro de él, lo aprovechará
y pisoteará. Nunca le hablaban de que lo que está afuera le puede
enriquecer, formar, y hacer participe de un gran proceso de
formación. Al abrirse a lo que hay afuera y participar en la vida
con los otros, le quita el miedo y ayuda a sentir armonía y unidad.
La vida siempre nos abre a más vida, si nos cerramos, quedamos solo
con una vida encogida y temblorosa. Tenemos la posibilidad de ir
sumando o quedarnos observando, como otros lo hacen. Tú y tu vida
crecen con cada viaje que haces y cada persona que encuentras. En vez
de cerrar los puños para defender, hay que abrir el corazón y la
mente para crecer.
Feliz miércoles de apertura.

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