A fuego lento, su abuela, estaba preparando sus almuerzos. Les
daba mucho tiempo y mucho cariño. Sabía cuál es el momento exacto
de unir los productos, para obtener el sabor y la consistencia
deseados. Fuera de la cocina, la abuela actuaba de la misma manera,
si se trataba de estar con alguien o hacer algo, desconocía la
palabra prisas. En el lento paso de los minutos y horas, se estaba
fraguando algo que era para toda la vida – la felicidad. Las prisas
con amigas de errores, de imprecisión, y de confusión. Decimos y
hacemos cosas fuera del tiempo y no conseguimos lo que hemos
aspirado. En su lugar muchas tensiones y frustraciones. Date tiempo
de hacer cosas sin prisa, uniendo, gestos, pensamientos y palabras,
para dar buen sabor a tu vida.
Feliz sábado sin prisas

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