Muchas cosas ha perdido a lo largo de su camino, y por ellas ha
derramado ríos de lágrimas. Sollozando, con la vista borrosa, no
podía ver lo que tenía frente a sus ojos, lo que estaba al alcance
de sus manos. Y al no verlo, pasaba de largo. En la vida por cada
cosa que perdemos o simplemente dejamos atrás, hay muchas nuevas por
descubrir, solo hay que poner un poco de atención. No caer en los
lamentos interminables. Aunque el duelo de una persona es necesario,
normal y respetable, no puede volverse una cortina, detrás de la que
nos escondemos para llorar y no vivir la vida. Una de las cosas que
todos perdemos, al parecer irremediable, es el tiempo. Pero no nos
lamentamos si lo perdemos con calidad, aprovechando el pequeño
punto, por él que pasa todo el tiempo, llamado el presente. Vive
despierto ahora con lo que tienes y con los que te rodean, y no te
lamentarás que te has perdido algo.
Feliz sábado sin lamentos.

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