sábado, 5 de septiembre de 2015

Todo y nada

En sus días de entusiasmo quería cambiar el mundo. En sus días de capa caída, no quería ni cambiar los calcetines, siempre balanceándose entre el entusiasmo y la desinterés. Sin un claro motivo cambiando de parecer en un abrir y cerrar de los ojos. Mostrando interés e indiferencia a la vez, aceptación y rechazo. Nada se definía y nunca para siempre. Intentaba involucrarse y participar en todo, al final dejaba plantados a todos y no participaba en nada. Sus buenas palabras e ideas se quedaban huérfanas de buenas acciones. Ni ella se entendía, pero siempre exigía que la entiendan los demás. No tenía paciencia para escucharse un poco y verse reflejada en el mejor espejo que son los ojos de los que nos quieren. Trata de ser coherente y consistente, llevar aunque sea un solo propósito hasta el final. No ilusiones con tus promesas, si sabes de antemano, que no vas a cumplir. Haz poco, pero hazlo bien.

Feliz sábado de coherencia.

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