Sus “nunca” duraban casi el mismo tiempo que sus “para
siempre”. En general muy poco tiempo. Se acostumbró a eso y sus
amigos lo aceptaban con mucha benevolencia. Tenía un buen corazón y
a sabiendas, a nadie le hacía daño. Tal vez, lo malo en él era que
prometía tanto, cumpliendo tan poco. Todos podían contar con él
para iniciar algo, pero pocas veces estaba presente cuando terminaban
la aventura. Cuando lo preguntaban por qué no estaba hasta el final,
decía, que solo quiere ayudar a dar el primer paso, que la gente
después sabe caminar sola. Y tenía razón. No hacía por sus amigos
lo que ellos podían hacer solos. Sabía provocar, hacer que
reaccionen. Parecía que hacía tan poco, pero sin este poco, nada de
lo mucho que ocurría después, sería posible. Siempre en nuestra
vida encontramos este tipo de gente, que nos incomoda, que nos
provoca, que nos desafía, pero nunca nos hace dependientes, al
contrario ayuda a liberarnos plenamente y caminar nuestro propio
camino. Valora a los amigos y amigas silenciosos, que te ayudan,
animan y a veces hasta aparentemente abandonan, porque descubrieron
que ya puedes hacer cosas por ti mismo, por ti misma. Ellos con eso
demuestran que de verdad te valoran.
Feliz viernes de acompañar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario