Siempre ha vivido sospechando a los demás. Querría llegar a
conocer todas las razones, que estaban detrás de sus gestos,
palabras y actos. Sospechaba, que ocultan algo, que no son sinceros.
Pues según ella todo en la vida se hace por algo, siempre hay
razones e intereses que nos mueven en la vida. En su visión del
mundo, no existía la gratuidad, ni la espontaneidad, sin hablar de
la generosidad. Y como ocurre con frecuencia, ocupada rastreando
razones ajenas, se olvidaba de reflexionar sobre sus propias. Tantas
veces en la vida, no son; los actos, gestos o palabras de alguien, un
problema que hay que enfrentar, sospechando razones ocultas, sino
nuestras propias interpretaciones de estos actos, gestos y palabras.
Una curiosa, y a veces peligrosa, especie de miopía nos invade.
Dedica, primero un tiempo para observarte y entenderte, luego observa
a los demás, pero no seas tan pronto en juzgar, por lo menos trata
de entender.
Feliz viernes sin buscar razones.
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