lunes, 21 de septiembre de 2015

Mutuo cuidado

Su celular se llenaba de mensajes, y su corazón de ilusiones. Es que él le decía tantas cosas y tan hermosas, que nadie antes le había dicho jamás. Decidió irse con él, pues juraba que la amaba. En casa de seguro, nadie se va a dar cuenta de su ausencia. Todo lo que vivía, eran sensaciones fuertes. A veces tenía un poco de miedo, pero no tuvo a nadie a quien decírselo. Cuando ya estaban juntos. Él ya no le mandaba mensajes, más bien le mandaba ordenes. Ya no era su celular que se llenaba, sino su vientre, apagando cada vez más ilusiones, que tenía en el corazón. Al final, la vida que tenía, era igual o peor de la vida de la que huía. Ni regando con las lágrimas su huerta iba hacer que crezca en ella la esperanza. Ella no tenía la culpa, solo era la victima de unos padres, que supieron tener hijos, pero no supieron al mismo tiempo ser padres. Sé atento, ama y acompaña, cuando eres padre, y no seas tan ingenuo, creyendo en todo lo que encuentras en tu celular, cuando eres hijo.

Feliz lunes de mutuo cuidado.

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