Le parecía que siempre ha vivido teniendo poco. Un estado de
constante insatisfacción que la tenía ya un poco cansada. Se
quejaba de su suerte viendo el derroche de los que tenían todo en
abundancia. Tenían todo incluido el miedo proporcional a la
abundancia de sus cosas. No les cabían muchos sentimientos en el
corazón ocupado por cuentas bancarias. Sus ojos ya no veían belleza
del mundo que les rodeaba, rastreaban el horizonte para ver si por
ahí no se acerca algún peligro, porque hoy día hasta de la guardia
de seguridad uno tiene que desconfiar. Su vida fue cómoda aunque a
veces les incomodaba la gente que miraba y hablaba. Ella tenía poco
miedo y mucha libertad. A nadie debía, de nadie tenía que cuidarse.
Bueno lo último no es de todo cierto, porque a veces tenía que
cuidarse de ella misma, y eso no era una tarea fácil. Era ella que
podía hacer que se corazón se llene de felicidad o de tristeza, que
sepa apreciar las cosas que tiene y las personas que la rodean y huir
de todo y de todos anhelando algo lejano e impreciso.
Feliz lunes de apreciar.

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